Esta obra se nuclea en torno a la adecuación del modelo constitucional como paradigma apto para acoger la necesidad de implementar modelos supranacionales de gobernanza que permitan gestionar riesgos de naturaleza global.
En un mundo crecientemente interdependiente cobra sentido preguntarse sobre las dimensiones cosmopolitas del constitucionalismo, esto es, sobre su capacidad para dar respuestas concretas y aplicadas a los desafíos de nuestro tiempo, en relación con la política y el derecho en una sociedad del riesgo global.
El realismo cosmopolita parte del reconocimiento de la insuficiencia del Estado y del Derecho de la primera modernidad para abordar grandes problemas de nuestro tiempo (como las cuestiones sanitarias, sociales, demográficas, ambientales o humanitarias, las catástrofes que exceden la propia capacidad de los Estados, el terrorismo internacional, el desbordamiento de los mercados y la lex mercatoria o la amenaza nuclear…).
Desde esta óptica, el constitucionalismo cosmopolita deberá traducirse en transformaciones progresivas y graduales de nuestro modelo de organización jurídica y política. Un nuevo modelo adecuado a la realidad de un mundo que ya es, indefectiblemente, global, y que está demandando la expansión del constitucionalismo para alcanzar soluciones globales a problemas de magnitud planetaria.







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